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La economía circular en el marco de la transición energética

Foto de economía circular

Nuestro actual sistema económico se basa en un modelo lineal en el que los productos tienen un ciclo de vida finito y deben ser reemplazados con frecuencia tras su inmediato consumo. Las consecuencias de esta cultura del “usar y tirar” son evidentes desde hace décadas. Agotamiento de los recursos naturales, generación de toneladas de residuos con efectos nocivos para la salud y el entorno y el rápido deterioro del medioambiente son algunas de las innegables secuelas de la persistencia de este modelo.

Para tratar de hacer frente a este alarmante panorama, la Unión Europea puso en marcha el pasado año el Pacto Verde Europeo, que aspira a alcanzar la neutralidad climatológica en todo su territorio en 2050. En este marco, el Plan Europeo de Economía Circular presentado en 2020 focaliza su atención en la economía circular como estrategia para un nuevo modelo productivo. La Estrategia Española de Economía Circular (EEEC) recoge esta filosofía, fijando sus objetivos para el país en 2030.

La economía circular supone un cambio paradigmático en los modelos productivos y patrones de consumo. La transición entre el actual sistema lineal y el circular pasa por el análisis de todas las etapas del ciclo de vida de los productos para optimizar el uso de recursos haciendo especial énfasis en su reutilización. Gracias a este enfoque es posible reducir el consumo de materias primas, la generación de residuos y el gasto energético. Se trata de alargar considerablemente la vida útil de los recursos, adoptando nuevas pautas que optimicen su aprovechamiento mediante la reutilización, reacondicionamiento, reparación y reciclado.

El sector energético, consciente de su papel como eje de la economía, precisaba un cambio estructural no solo en su ámbito específico, sino como actor clave en todo el sistema productivo. Desarrollar sistemas energéticos más eficientes y sostenibles es fundamental para el éxito de las estrategias económicas y medioambientales. La clave se encuentra en alcanzar un equilibrio entre la competitividad y la lucha contra el cambio climático. Cuestión en la que transición energética y economía circular se relacionan estrechamente, integrándose en el mismo marco de actuación. 

Esta reforma sistemática también destaca por su enfoque social. La cohesión entre objetivos medioambientales y económicos supone la generación de una gran cantidad de puestos de trabajo. Estos empleos verdes exigen la formación y recualificación de una nueva fuerza de trabajo, contexto inmejorable para la implementación de medidas destinadas a la inclusión de colectivos vulnerables. Según la Comisión Europea: “la economía circular en Europa podría aumentar el PIB de la UE en un 0,5 % adicional de aquí a 2030 y crear alrededor de 700000 nuevos puestos de trabajo”1.

La economía circular en Europa podría aumentar el PIB de la UE en un 0,5 % adicional de aquí a 2030 y crear alrededor de 700000 nuevos puestos de trabajo.

Según datos de la Comisión Europea

La actuación complementaria sobre tres ejes, productivo, medioambiental y social, supone un compromiso multisectorial. Es responsabilidad de todo tipo de entidades y agentes, públicos y privados, que el cambio para el desarrollo económico no solo sea más sostenible, también más justo e inclusivo.


1. https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/ip_20_420